Españolito que vienes...
En estos días de tanta agitación política, no estaría mal plantearse echar el freno. Tanta carrera de descalificativos, agresiones (verbales) y división, hace que muchos nos replanteemos hasta donde se quiere llegar. No sé si las partes tan enfrentadas ahora mismo y la gente que les sigue, saben donde está el fin de esta escalada de separación y división de posturas. Los colores no son blancos o negros, existen escalas de grises por medio. Lo que pasa es que no se quiere oír. Si uno piensa matizadamente sobre una postura acerca de un terrorista, rápidamente se le tacha de amigo de los terroristas, filoterrorista y de estar rompiendo España. Y viceversa, ante posturas sobre los símbolos de un país, en seguida se le tacha de ultraderechista.Los símbolos de este país son de todos. De todos los españoles. No se pueden utilizar para dividir a los que representa. Tengan cariño o no a esos símbolos. Yo particularmente no me siento muy motivado por los símbolos tipo himno, banderas, patrias, etc, pero tampoco estoy dispuesto a que se usen en situaciones de confrontación entre unos y otros porque si no se perpetuarán la “propiedad” de esos símbolos. Debemos empezar a ver ya sin escrúpulos los símbolos de los españoles pero sin sobreutilizarlos de forma interesada. Alguien que no ha utilizado una bandera de España habitualmente, no es muy normal que de repente la lleve en procesión, como capa o como elemento divisorio como si lo hubiera hecho toda su vida. Y no por eso se pone en duda su españolidad. En la transición nos enseñaron a convivir con muchos modelos a los que mucha gente no estaba acostumbrada, libertades, democracia, rey, perdón y punto final. Pero no nos educaron con el símbolo de la bandera. Si se hizo un gran esfuerzo para que muchos antimonárquicos acataran la figura del rey, ¿por qué no se hizo lo mismo con el símbolo de la bandera? No nos educaron para eso, de ahí viene que no haya gran identificación con dicho símbolo. Pero eso no quiere decir que se la apropien los que tienen más simpatía por ellas.
Hay que parar este camino de separación. Esta no es la realidad de la calle por mucho que los políticos intenten que sea de esa forma. Hemos aprendido a dialogar, a tener criterios propios, a poder decidir que creemos que es mejor para cada uno de nosotros. Por tanto, ya está bien de confrontar donde no hay. Convivimos perfectamente con gente con ideología totalmente diferente a la nuestra, podemos discutir abiertamente de puntos políticos pero se acaba cerrando esa discusión con una cerveza y pasando a temas más triviales.
Por favor, pongan fin a esta brecha artificial que no existe pero quieren que esté ahí. No vaya a ser que un día, sí que exista de verdad.
Etiquetas: bandera, democracia, division, españa, eta, libertad, politica, terrorismo

