05 febrero, 2007

Ataque a una estación

Hoy se ha llegado a un extremo que me afecta doblemente. Se ha producido un ataque a una estación de tren. Esta vez lo ha sufrido la estación de tren de Luchana (Lutxana). Y como digo, me afecta doblemente porque por un lado, es un ataque más contra la sociedad, contra todos, contra lo que es nuestro. Y por otro lado, es destrozar una estación de tren, símbolo de lo que afecta a esta página.

Esta noche unos “iluminados” han decidido que lo que más necesitaban para manifestar sus protestas era destrozar una estación de tren. Me da igual que sea un cajero, una farola o una estación, es violencia y con violencia, poco podemos avanzar. Pero que además sea una estación, pues me duele de sobremanera al estar haciendo un estudio del estado de todas las estaciones de tren.

Es totalmente inaceptable que cuando la sociedad está pidiendo paz, una de las partes interesadas en que esa paz se produzca pone trabas para avanzar. Los esfuerzos se hacen. El dialogo debe continuar. Pero con actos como este, lo único que hacen es dar pasos atrás. Poner zancadillas y debilitarse, ante todo, ellos mismos. Se debilitan porque con violencia, pierden las razones. Porque con violencia gana los que quieren la paz. Si se quiere llegar a la paz, esos no son los caminos.

Dudo hasta de que estén orgullosos de este tipo de actos quienes los realizan. Avanzar por ese camino, del que está hastiado gran parte de la sociedad, les hacen quedarse más solos todavía. Atacar a lo que es del pueblo hace que tengan más enemigos. Los servicios públicos son del pueblo y no de los que arbitrariamente deciden que hay que acabar con un elemento que da un servicio a todos. ¿Esa es la única forma de protesta que se le ocurre a este tipo de elementos? ¿No tienen más imaginación para pensar en los modos de reivindicar sus exigencias? ¿O es que son tan violentas sus exigencias que sólo las pueden exigir con violencia?

La sociedad está cansada de este tipo de actitudes que sólo favorecen a los violentos y a los que no quieren solucionar los problemas para alcanzar la paz. Están equivocados y nos tienen en frente a los que no pensamos de la forma que hacen ellos, pero es que ya tienen enfrente también a muchos de los que en teoría piensan como ellos. Ya está bien se seguir echando gasolina a una hoguera que muchos están tratando de apagar. Todos los gasolineros que quieren hundir todas las vías para alcanzar la paz, por favor, que nos dejen a la sociedad vivir en paz. Que no destrocen nuestros servicios y que traten de integrarse en la sociedad. Porque la sociedad les necesita con nosotros, les necesita con sus ideas tan diferentes a mucha gente, pero no con esos métodos. Así no.

Ahora esta gente ha decidido dejarnos sin una estación de tren. Una estación con larga historia. Con una arquitectura dentro de los estilos más tradicionales de la segunda mitad del siglo XX. Con una estructura que los amantes del ferrocarril estamos intentando que se mantenga frente a los intentos de reducir las estaciones a simples marquesinas de aluminio cual parada de autobús. La imagen que tenía esta estación hasta ayer era esta, ahora la han dejado así, espero que se pueda recuperar. No valoran nada, no valoran lo que es de ellos. Torpedean su propio pueblo. Nosotros seguiremos ahí. Espero que se recupere esta estación lo antes posible tal cual estaba y que se recuperen todos los intentos por conseguir la PAZ.

Fotos de El País y de La Estación de Tren

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