Extraído de "hoy digital" un relato excepcional sobre la antigua historia ferroviaria de Almorchón en Badajoz.
"El incesante ruido del pasar de los trenes era la melodía que cada mañana acompañaba a alumnos y maestros en la escuela de Almorchón en 1958. Máximo, uno de los doscientos niños del colegio, miraba constantemente por la ventana; le encantaba buscar a su padre entre el gentío de operarios ferroviarios que operaban 24 horas al día formando vagones con dirección a Madrid, Córdoba o Badajoz. Su padre era uno de los muchos maquinistas del

enlace ferroviario de Almorchón que cobraba 300 pesetas y que trabajaba de sol a sol.
En la capilla, una escuela improvisada donde los pupitres de las niñas se confundían con los bancos de oración, Lucía atendía las clase de la maestra, que les hablaba del mundo que existía más allá de las vías del tren. Al salir, acompañaba a su madre al economato, la tienda de Renfe en la que las familias adquirían los productos que a final de mes descontaban de la nómina del padre.
Por las tardes, Máximo, Lucía, Tomás y otros niños jugaban a ser ferroviarios en la plaza del pueblo, como sus padres. Se imaginaban que trabajaban en los dos talleres de material de tracción, o en las carboneras cargando los depósitos, o en la brigada de obras construyendo vías, o de maquinistas a mandos de un tren. Al anochecer acudían a las inmediaciones del hotel a ver llegar a los viajeros que pernoctaban en el pueblo.
Almorchón era parada obligatoria de centenares de expresos y mercancías. El economato, las tiendas, el bar, el hotel, las carboneras, los muelles de carga... cada rincón de este pequeño pueblo creado por Renfe en las cercanías de Cabeza del Buey rebosaba actividad.

Eran otros tiempos, los años cincuenta y sesenta, la época de mayor esplendor. Ahora por sus vías apenas pasan cuatro trenes diarios, y el tiempo y la modernización del ferrocarril ha convertido a este enlace en una pequeña estación de un pueblo semiabandonado.
El colegio desde cuya ventana Máximo buscaba a su padre está abandonado, el economato donde Lucía compraba con su madre está en ruinas, del restaurante y del hotel de cinco plantas y 32 habitaciones en el que pernoctaban los viajeros no hay rastro, los talleres de reparación son un solar comido por los hierbajos y las carboneras hay que imaginárselas. Todo ha desaparecido, pero aquí siguen Lucía, Máximo y otra treintena de vecinos que forman parte de la última generación de almorchoneros: hijos de ferroviarios y ferroviarios jubilados, que ven como el pueblo de su infancia no tiene nada que ver con lo que es hoy.
El bullicio que despertaba el pueblo en los años cincuenta y sesenta se ha tornado en un silencio inquietante sólo roto por el sonido de una fábrica de pienso cercana. Las calles, conformadas por pabellones de casas anchas de una planta, están ahora huérfanas de juegos infantiles. Recorrer hoy Almorchón es conocer el lacerante paso del tiempo. Sin embargo, sus ruinas rezuman aún el esplendor del pasado.
El continuo letargo empezó a finales de los 70. Primero llegaron las locomotoras de gas oil, después la mecanización del trabajo -que requería menos mano de obra- y a esto se añadió el cierre de las carboneras y la eliminación de la línea de Córdoba.
Paso a la modernidadEl nuevo ferrocarril mecanizado y moderno dejó fuera de sus planes a Almorchón. Máximo, que actualmente tiene 55 años, sigue paseando por las inmediaciones de la estación. Con cierta resignación, asume «el negro futuro» del pueblo. Cree que la situación en la que se encuentra ahora mismo es demasiado complicada como para salir adelante. En su opinión, «la reconstrucción del pueblo costaría demasiado dinero». Ha sido testigo directo del letargo del pueblo. Ha visto como poco a poco el personal de Renfe destinado en Almorchón se reducía y la gente, como él mismo, emigraba en busca de las oportunidades que ya no daba el ferrocarril. Sobre el futuro de este particular pueblo planean interrogantes que ni los propios vecinos pueden resolver.
La mayoría de las casas son de Renfe, que las mantiene en alquiler aunque el terreno es una cesión que se extinguiría en el momento en el que el tren deje de pasar por Almorchón, según explica Máximo. Lucía, aquella niña que compraba en el economato, espera que algún día se arreglen las casas abandonadas. «Da mucha pena verlas así». Cuando llegó el declive al pueblo tuvo que trasladarse a Málaga, y ahora pasa la mitad del año en Almorchón, donde disfruta del verano. Reconoce que prefiere las noches estivales bajo al abrigo de la Sierra de la Rinconada a la Costa de Sol.
Viajar gratisLas anécdotas de la infancia forman parte de las tertulias nocturnas de hoy. Los viajes gratis a los grandes almacenes de Madrid para comprar los últimos modelos y lucirlos en las fiestas, las familias que vivían en los vagones porque no había casas para todos o los bocinazos de los trenes al pasar por el pueblo están intactos en su retina. Pero en Almorchón, el tren no sólo es pasado, también tiene un tibio presente. Mariano Naharro es el actual jefe de estación de Almorchón y heredero de las glorias pasadas del pueblo. Es consciente de que Almorchón fue todo gracias al tren y que precisamente ahora está a punto de la desaparición por él. Llegó al lugar en 1982, cuando el declive se estaba consolidando. En ese momento había cinco personas en la estación y aún mantenía un tráfico ferroviario alto, de cientos de trenes diarios. Ahora, apenas pasa una docena.
Como si fuera un auténtico tesoro, Mariano desempolva el libro de personal del año 1955. En sus hojas envejecidas de medio siglo, escritos a mano con bolígrafo azul, aparecen los nombres de áquellos que convirtieron a Almorchón en el motor económico de la zona. Son los mismos que hoy, mucho tiempo después, se sienten extraños dentro de esos trenes modernos que discurren por las vías que ellos construyeron."
Por Antonio Gilgado y Jon Cuesta
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¿Servicios gratuitos? O no
Hace tiempo venía detectando en la página web la aparición de Pop-ups, método, a mi parecer, bastante incómodo y poco original en el mundo Internet. Tirando del hilo, hablé con mi proveedor donde tengo alojada la página. Me parecía increíble que en un servicio que pago, me insertara publicidad sin mi consentimiento y además tan molesta. Me aseguró categóricamente que, por supuesto, ellos no eran. Seguí investigando y llegué a pensar que era un virus que tenía en los equipos que manejo. Pero ni los antivirus, ni el software antiespía detectaban nada. No podía entender lo que pasaba. A veces pasaba y otras no. Algunos usuarios me hacían mención a

los pop-ups haciéndome ver lo incómodo que era para navegar. No llegaba a entender lo que estaba pasando.
Aunque poco a poco, empecé a ver en foros y en blogs por la red, rumores de que el famoso contador de Netstat, ahora llamado
Webstats4u había empezado a insertar pop-ups en las páginas que tenían insertado el código de este contador gratuito para controlar las estadísticas de la página web. Lo que en principio eran rumores, acabó convirtiéndose en certeza. El más importante de los servicios de estadísticas de web gratuitos de la red, había cambiado radicalmente su política y se dedicaba a bombardear con publicidad no deseada a los usuarios de sus usuarios.
Este servicio de estadísticas era uno de los que más me habían gustado, porque era bastante estable y pocas veces he visto que fallara o se cayera el servicio en los más de tres años que lo llevo usando. La información que da es precisa, sencilla de comprender y analizar y suficiente para lo que suelen ser páginas personales, sin fines comerciales o sin un excesivo tráfico. El interfaz es bastante sencillo y el uso, muy simple.
Pero resulta que una gran herramienta, decide hacer un abuso de la publicidad. ¿Por qué? Si tiene cientos de miles de usuarios que consultan sus páginas que ya tienen sus banners. Tenía que ser una empresa ya rentable puesto que tenía anunciantes fijos en sus páginas. ¿Qué necesidad tenía de usar un sistema publicitario tan molesto? ¿Por qué los pop-ups que es un sistema publicitario intrusivo, agresivo y muy molesto?
Se puede pensar que al ser un servicio gratuito, el usuario no debería protestar. Pero ¿realmente es un servicio gratuito? Internet está cambiando muchos conceptos en el mundo tradicional de los negocios. Ni todo se paga, ni todo se compra. Las cosas se utilizan. Y de esa utilización de millones de usuarios se pueden sacar beneficios importantes. Pero los métodos tradicionales en el mundo Internet fracasan. Lo que triunfa es la imaginación

y la optimización de los recursos disponibles. Y todos pueden ganar. Por tanto, si yo uso un servicio gratuito a cambio de que se use mi plataforma para dar a conocer una empresa de análisis de estadísticas, que además vende otros servicios de análisis más profesionales, no veo bien, que se decida cambiar unilateralmente el modo de usarlo o el intercambio común además de una forma totalmente abusiva.
¿Hemos invertido lo mismo esta empresa de estadísticas y yo? Pues a lo mejor, proporcionalmente sí.
Mi página tiene unos contenidos que he tenido que ir elaborando. No son copiados de otros lugares. Al ser sobre una temática fotográfica ferroviaria, muchas fotos han sido obtenidas personalmente por toda la geografía española suponiendo en muchos casos largos desplazamientos. El alojamiento en una empresa de Hosting ya que ocupa de momento cerca de 1Gb también tiene su coste. Mi web no es comercial, sino personal pero quiero dar un buen servicio a los visitantes. Además de desarrollar muchos de los contenidos y el mantenimiento de la web que supone bastantes horas de trabajo. Por tanto los costes que tiene la web no tengo manera de sufragarlos por si misma. El servicio de estadísticas que ofrecía la empresa mencionada anteriormente era una herramienta de ayuda bastante útil. A cambio, esta empresa tenía un enlace más entre sus millones de usuarios y yo podía ver gran cantidad de banners publicitarios cada vez que entraba a consultar mis estadísticas.
Para sufragar los gastos de la web, consideré un buen recurso que era
AdSense de Google. Me sufraga los gastos de la web lo que me permite mantener el alojamiento e incluso crecer en tamaño para dar mejor servicio y ampliar contenidos. ¿Por qué Webstats4u no ha utilizado más la imaginación? No creo que Google pierda dinero. Era un buen servicio, pero ahora, lo siento, yo me bajo. Hay más servicios en el mercado “gratuitos” que probablemente sean más imaginativos en mantener sus empresas e incluso ganar dinero y bastante. No hace falta adoptar posturas abusivas, aunque cada uno hace con su empresa lo que quiera, claro está.
Por tanto, he cancelado las cuentas que tenía con Webstats4u, salvo la de la portada principal que mantendré hasta final de septiembre por el seguimiento de las visitas y desde aquí pedir disculpas a mis visitantes que se hayan sentido molestos por esos fastidiosos pop-ups. He cambiado de contador de visitas a
Statcounter que tiene un servicio más que aceptable y con incluso mejoras respecto a Webstats4u además de posibilidad de coger servicios de pago si se quiere más profesionalidad. Espero que este nuevo servicio dure mucho y que sea también rentable para ellos.
Y respecto a los servicios que ofrece el amplio mundo que es Internet hay que buscar las soluciones de utilización de plataformas de unos y sus contenidos a cambio de servicios y utilidades para que esas plataformas sigan funcionando y la red sea un mundo amplio en asuntos cada vez más interesantes y rentable para todos.
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El tren y el culo del caballo
Esto es un texto que corre por internet donde se explica de donde viene la medida del ancho de las vías del tren y demuestra lo poco sólida que es la tecnología en sus orígenes.
Me propongo ofrecerles a continuación una prueba contundente de que los aspectos más modernos de nuestra vida están condicionados por detalles muy antiguos. Veamos.
Cuando vemos el transbordador espacial en la torre de lanzamiento, podemos apreciar los dos depósitos auxiliares de combustible adosados al principal.

Estos se fabrican en Utah por la empresa Thiokol. Los ingenieros que los diseñaron hubieran preferido que fueran mayores, pero estos depósitos se tenían que transportar por tren hasta la base de lanzamiento. La línea férrea entre la fábrica y Cabo Cañaveral cruza las Montañas Rocosas a través de un túnel, que no permite el paso de depósitos de mayor tamaño.
Pero ¿por qué el túnel tiene estas dimensiones?
Porque la anchura de los túneles viene determinada por la anchura del tren y éste, a su vez, tiene relación directa con la separación de los raíles. La distancia estándar entre los raíles de la vía del tren en Estados Unidos es de 4 pies y 8,5 pulgadas (unos 1,4 metros).
Es una cifra particularmente extraña. ¿Por qué se adoptó esta medida?
Porque los ferrocarriles norteamericanos se construyeron igual que los británicos por ingenieros ingleses, que pensaron que era una buena idea ya que permitiría usar locomotoras inglesas.
Muy bien, pero ¿por qué los ingleses los construyeron de esta forma?
Porque las primeras líneas de ferrocarril fueron diseñadas por los mismos ingenieros que construyeron los tranvías, que ya utilizaban esta misma medida.
Pero ¿por qué esta distancia? Porque los constructores de tranvías eran los mismos que anteriormente construían carros y utilizaban los mismos métodos y las mismas herramientas.
Pero ¿por qué los carros utilizaban este estándar? Porque en toda Europa las roderas en los caminos estaban ya marcadas y cualquier otra medida hubiese causado la rotura de los ejes de los carros.
Claro, pero ¿por qué los caminos tenían la misma separación entre las roderas? Porque los caminos se remontaban a los tiempos de los romanos y se hicieron para facilitar el desplazamiento de las legiones.
Pero ¿por qué los romanos adoptaron esta medida? Porque los carros de guerra romanos estaban tirados por dos caballos. Los caballos galopando uno al lado del otro debían tener la suficiente separación para no molestarse. Con el fin mejorar la estabilidad del carro, las ruedas no debían coincidir con las pisadas de los caballos y a la vez no estar demasiado separadas para no causar accidentes cuando dos carros se cruzaran.
Hemos encontrado nuestra respuesta a la pregunta inicial. La separación entre los raíles del ferrocarril norteamericano (1,4 metros) viene determinado porque 2.000 años antes, en otro continente, los carros romanos se habían construido en función de las dimensiones del culo del caballo.
PRIMERA CONCLUSIÓN
Una restricción en el diseño del medio de transporte mas rápido del mundo, el transbordador espacial, viene determinada por el ancho del culo del caballo.
SEGUNDA CONCLUSIÓN
La próxima vez que veamos unas especificaciones técnicas y nos preguntemos si se han hecho con el culo, la respuesta es SI.
Como tantas otras cosas…
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Documentar fotografías
La fotografía digital, está protagonizando un crecimiento espectacular acercando la fotografía a grandes sectores de consumo incluso mucho mayor que la que existía con la fotografía analógica. Esto añadido a que gran número de dispositivos llevan incorporadas cámaras fotográficas, hace que cada persona podamos ser un punto clave para poder dejar reflejado cada momento.
Pero como todos los crecimientos desmesurados, la adaptación a estos nuevos métodos, llevan asociados otros problemas a los que nos tendremos que enfrentar y si no corremos en este aspecto, corremos el riesgo de que la tecnología vaya en nuestra contra.
Hace poco escribía sobre el problema que conlleva el almacenamiento de la fotografía digital y los problemas que surgían por su vulnerabilidad. Pero ahora escribo por otro aspecto, que aunque menos crítico que ese almacenamiento que contaba, no deja de tener su importancia de cara a que la fotografía digital tenga su utilidad.
La facilidad que tiene la fotografía digital para que disparemos infinidad de fotos, hace que, por un lado no descartemos fotos y por otro lado que tengamos que manejar un número desorbitado de ficheros. Esto puede hacer que la foto más preciada que tenemos, se pierda en la inmensidad de un mar de ficheros totalmente desorganizados. Por tanto, tenemos que centrarnos en un punto importante que es la organización y documentación de las fotos.
Actualmente existen un número importante de programas que sirven para organizar y clasificar fotos, pero para hacerlo correctamente debemos buscar un sistema estable, fiable, seguro y sobre todo útil y fácil de manejar. Tenemos que tener en cuenta que cuando empezamos con la fotografía digital, nos planteamos manejar unos cientos de fotos, cantidad relativamente fácil de administrar. Pero como en todo, debemos tener miras al futuro sobre lo que va a significar el número de fotos que vamos a tener en muy pocos años. Ya que en muy poco tiempo podemos vernos en la necesidad de manejar miles de fotografías y no digo nada si nos vamos a largo plazo, la de ellas que pueden ser.
Estas soluciones de software nos permiten además de organizar las fotos, el poderlas documentar. Es decir, describir lo que sale en cada foto, las personas que son, el paisaje, donde se hizo, etc. Esto nos permitirá hacer en el futuro búsquedas sobre algún aspecto concreto de una foto y localizarla. Esto que es relativamente sencillo, si lo llevamos al día, cada vez que descarguemos las fotos en el ordenador, las documentamos, puede ser práctico y una carga de trabajo repartida. Lo que pasa es que esto, no suele suceder y nos encontramos que la mejor metodología que nos habíamos propuesto para documentar las fotos desde el principio, la incumplimos casi desde el primer día y el día que nos queremos actualizar tenemos ya una carga de trabajo previa importante ya que las fotos se han convertido de repente en miles, por lo que las fotos quedan sin documentar.
Pero tengamos buena fe y supongamos que se lleva más o menos al día la documentación de nuestras fotos para luego poder realizar búsquedas sobre las mismas. ¿Qué sistema utilizan la mayoría de los programas que existen para organizar y documentar fotos? Normalmente lo que hace es asociar la documentación al nombre de un fichero (la foto) y posteriormente, en otro fichero, escribe dicha documentación en una base de datos propietaria, es decir cerrada para sólo poderla usar con ese programa y lo almacena. En ese fichero escribe la ubicación de la foto y todos los datos que le queramos o podamos añadir para que quede documentada.
Pero ahora nos surge otro problema. Toda la documentación queda almacenada en un único fichero. Esto quiere decir que la documentación de miles de fotos queda recogida en un solo fichero. ¿Qué pasa si ese único fichero se pierde, corrompe, se borra por error, formateamos el disco duro? Pues sencillamente, que perdemos toda la documentación de las fotos y todas las horas que le hayamos dedicado a dicho trabajo. Además al ir ligado a los distintos ficheros que son las fotos, al cambiarlos de ubicación desde fuera del propio programa, por ejemplo cambiar las fotos de carpeta, la documentación también se perdería sin posibilidad de recuperarla. Así que generamos demasiada información que depende de un solo fichero. Ficheros de fotos, podemos perder o estropear algunos, total o parcialmente, pero cuantos más ficheros sean, más difícil es perder todo, pero este fichero, si se pierde, se pierde toda esa documentación y habría que empezar de nuevo desde el principio.
La solución que se da a este problema es NO utilizar este tipo de solución para documentar nuestras fotos. A no ser que seamos extremadamente cuidadosos tanto en la conservación del fichero con su respaldo de copias de seguridad y con los cuidados necesarios para evitar que se pierdan o estropeen esos datos. Así como un exhaustivo seguimiento de posibles cambios de ubicación. O también buscar una solución a escribir dicha documentación en cada una de las fotos. Es decir, no depender de ese único fichero sino que cada foto lleve consigo su documentación y se ponga donde se ponga esa foto, que la documentación vaya siempre con ella.
Para esta segunda opción existe una solución que puede ser de gran utilidad si se tienen las herramientas adecuadas. Toda fotografía digital tiene un tipo de datos recogidos en cada una de ellas donde se especifican las características de la foto como fecha, hora, cámara con la que está realizada, así como la información relativa a como se ha tomado la foto. Esto se conocen como datos EXIF o IPTC y cada foto lleva los suyos propios. La solución al problema que propongo es poder escribir la documentación en los datos EXIF/IPTC para que siempre acompañen a la foto. Esos datos pueden ser vistos por distintos visores existentes en el mercado, muchos de ellos freeware y poder hacer búsquedas. No es una solución muy abierta ya que pocos programas permiten escribir un campo de comentarios de las fotos pero es muy fiable.
Y ya como añadido a la solución anterior, si estamos hablando de documentar miles de fotos, deberíamos buscar un programa que permita exportar dichas documentaciones, ligadas a un nombre de fichero y que lo escriba en los datos EXIF/IPTC sin necesidad de ir escribiendo en cada foto, una por una campos similares si no sólo lo que diferencie a la foto de otra tomada en similares circunstancias.
No es sencillo pero se puede hacer, en siguientes escritos describiré algunas soluciones existentes en el mercado respecto a este tema.
Por Fernando Solabre
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