Por tierras salmantinas
14 de abril de 2006Tal vez la que más y mejores recuerdos me trae es la de Fuentes de Oñoro (Salamanca). Fue ésta una estación importante hace unos años por ser la última en territorio español antes de que la línea se adentre en territorio portugués. Aún recuerdo, aunque no la vi en funcionamiento, la rotonda (no creo que se llame así) que se utilizaba para dar la vuelta a las máquinas de vapor. Mis tíos son panaderos de esta villa, y su comercio se encuentra pegadito a los edificios de la estación. Mis primos, e incluso mi hermano, mayor que yo, me han contado más de una vez cómo bajaban desde la panadería hasta la estación, a las dos o las tres de la madrugada, para vender hogazas de pan (casi crudo por falta de tiempo), al paso de los largos expresos procedentes de Francia y con destino Lisboa u Oporto. Valía cualquier moneda: escudos, pesetas, liras, francos. Daba igual. Se lo quitaban de las manos. Eran trenes que bajaban atestados de gente, cansada de tan largo viaje, a la que un trozo de pan caliente le sabía a gloria bendita.
Era ésta una parada larga ya que en esta estación se pasaba la aduana y se hacía el cambio de locomotora para acoplarle al convoy una portuguesa, de color naranja con rayas blancas, a veces dos, porque eran bastantes los vagones que tenían que arrastrar.
Aún hoy queda alguno de esos trenes, denominados “Surex”, creo que uno al día. Hace unos años tuve la oportunidad de viajar en uno de ellos desde Salamanca hasta Fuentes de Oñoro, e incluso me dio tiempo a entablar amistad con un italiano que viajaba de interrail. Me quedé dormido y amanecí al otro lado de la frontera, en la estación de Vilar Formoso.
También recuerdo aquellos veranos en los que jugábamos al escondite en los muelles de carga de la estación, e incluso entre los vagones de pasajeros estacionados en vías muertas o incluso abandonados. Aquello era un paraíso para unos niños como nosotros, que además éramos amigos del hijo del Jefe de Estación. Horas muertas me he pasado desde el murete de la panadería de mis tíos viendo hacer maniobras a las máquinas, viendo llegar el Ter de Madrid, más tarde el ferrobús que iba y venía desde Valladolid, luego el “camello”...y luego nada, ya no se podía viajar a Madrid desde allí.
Actualmente apenas hay circulación de pasajeros por esta estación. Aparte del mencionado “Surex”, creo que ya no hay más trenes que no sean de mercancías. Y la verdad es que da pena, porque a mí, que he conocido esta línea en pleno apogeo, se me cae el alma a los pies cuando visito estaciones de pueblos tan importantes como Ciudad Rodrigo y veo que en lugar de vestíbulo hay una guardería, o que la mayoría de las estaciones de esta línea, sino todas, están abandonadas y se han convertido en meros apeaderos para ese tren solitario (y nocturno además) que apenas deja viajeros por donde pasa.
Yo también, como los trenes de viajeros, he dejado de ir por esa zona. Pero cada vez que voy me gusta bajar al andén y visitar todos esos sitios que espontáneamente se desperezan de su letargo en la memoria y van fluyendo ante mis húmedos ojos, como ahora mientras escribo estas líneas.
Por Pepe Rodríguez
Etiquetas: cercanias, estacion de tren, estaciones, ferrocarril, relatos, renfe, trenes, viajes
En la Estación de Chamartín
7 de diciembre de 2005La importancia que han tenido para mí las estaciones de tren, viene desde mis tiempos de niño. Quizás el haber vivido junto a la estación de Chamartín desde que nací hasta que me independicé tiene algo que ver.
La estación de Chamartín provoca en mí importantes recuerdos. Los primeros recuerdos que tengo de la misma, son de cuando era bastante niño y antes de que se hiciera la reforma de la estación tal y como la conocemos ahora. Recuerdo una edificación pequeña, muy sucia, desangelada y gris. En medio de descampados, que hoy por hoy siguen tal cual como terrenos de RENFE. Raro que no haya actuado ya la especulación urbanística en esos terrenos. Además, Chamartín, debía ser destino de los trenes que, procedentes de Algeciras, descargaban a los marroquíes que venían en ellos en dicha estación, supongo que para no mezclarlos con el resto de ciudadanos. Ya se empezaba en esa época a tratar de distinguir a los inmigrantes del resto de personas, aunque no se consideraba a España un país xenófobo, seguro que porque ni se conocía la existencia de esa palabra. Pero luego era muy llamativo y muy exótico para los ojos de un niño cuando veías cantidades ingentes de marroquíes, moros como los llamábamos sin ningún tipo de interés en ofender, caminando hacia Plaza Castilla a coger el resto de comunicación con la ciudad que ya les había puesto una barrera en Atocha. Me llamaba mucho la atención como vestían. A diferencia de cómo van ahora, con las mismas prendas que nosotros, la gran mayoría, por no decir todos, iban vestidos con las chilabas típicas de los árabes. Eso era muy llamativo. Tan llamativo que mi hermano y yo teníamos chilabas iguales, que alguien nos regaló, con las que nos disfrazábamos.
Luego, al igual que crecía yo, creció la estación. Entonces, en pocos años, la estación se transformó de arriba a abajo pasando a ser un elemento de gran seriedad y punto de referencia. Recuerdo como si la estación hubiera cambiado en muy poco tiempo cuando una infraestructura de semejante envergadura indicaría unas obras de muy largo plazo. Y una vez que la estación creció, entonces se convirtió en mi entretenimiento de muchos sábados por la tarde. De repente me encontraba en un monstruo inmenso, con cien mil pasillos que recorrer, infinidad de galerías que explorar, numerosas escaleras mecánicas y lo que era lo más novedoso y mágico, puertas que se abrían solas al pisar una plataforma. Increíble.
Me iba con un compañero del colegio y nos recorríamos la estación por todos sus rincones. Nos llamaba mucho la atención los paneles informativos de las salidas y llegadas de los trenes. Como cambiaban en una sucesión de letras girando de forma interminable cada vez que había un cambio. Demasiado espectáculo para un niño. También las aventuras consistían en ir por los andenes poniendo monedas de peseta en los raíles para que quedaran aplastadas al paso del tren. Entonces no había vigilantes que nos echaran la bronca, ni cámaras persiguiéndote allá por donde fueras, quizás algún empleado te llamaba la atención, que como chaval, te ibas disimuladamente hasta que desapareciera.
Siempre que venía algún familiar en tren, como nos “pillaba” cerca de casa, me apuntaba el primero para ir a buscarlo a la estación. Qué gozada, que ambiente. Ahí llegaba el TER procedente de Pamplona y era todo un lujazo. Siempre pensaba que era un tren de ricos. Un nivelazo de tren. Todo nuevo y moderno para esa época.
Uno de los sitios que más nos gustaba era el antiguo vestíbulo de Cercanías. Era un inmenso vestíbulo, siempre vacío, por el que podíamos campar a nuestras anchas. Ahí había infinidad de escaleras mecánicas para subir y bajar. Tenía su misterio, un espacio enorme para nosotros solos. La verdad que era demasiado grande para el uso que se daba. Después, ese vestíbulo, de la noche a la mañana, desapareció. Yo pensé que se debía a las obras del Metro cuando se hizo la línea que llegaba a Chamartín, y que ese vestíbulo había pasado a ser el vestíbulo del Metro, pero hace poco tiempo, me enteré por un amigo que ese vestíbulo se había ocultado por su poco uso, pero que seguía existiendo en las profundas intimidades de la estación. Recientemente, en una remodelación se ha redescubierto dicho vestíbulo, haciendo como si me volviera a reencontrar con un viejo amigo al saber que sigue existiendo.
Otra de las atracciones que tenía la estación, eran las zonas comerciales y las terrazas superiores. También con sus innumerables escaleras mecánicas. Accedías a lo que yo creo que fue el primer centro comercial en España. Muchas tiendas, cafeterías, quioscos, etc, aunque a mí lo que más me atraían eran las tiendas de golosinas. Que con cuatro duros, porque no había más, comprabas lo que te diera de sí. Pues lo mismo que con el vestíbulo de Cercanías, pasaba con las terrazas . Eran tan inmensas y también para nosotros solos que volvíamos a sentirnos los reyes de la estación . Eran un auténtico laberinto, desmesurado en tamaño para la gente que solía estar por la zona. También en las terrazas se podía ver uno de los misterios más importantes para un chaval preadolescente, la discoteca Macumba. Una discoteca, en la vida había entrado en ninguna, y esa oscuridad que se veía a través de la puerta y un montón de gente mayor entrando, hacía que el misterio y la curiosidad fuera mayor.
También tengo un gran recuerdo, aunque ya era más mayorcito, allá por la primavera del año 85, cuando hicieron la presentación de los coches 10000. Yo no sabía que ese día había esa presentación. Y un día de depresión amorosa, en esa edad ya se sabe, me fui a pasear por la estación y me encontré toda la presentación de los nuevos coches. Era un gustazo entrar en los coches, el olor a nuevo, las novedades y mucha tranquilidad, no había mucha gente. Otra cosa que volvía a ser toda para mí. Me senté en un compartimento de primera, cuando había primera no preferente y ahí me pasé toda la tarde llorando mis penas, oyendo por el hilo musical el último disco de Aute, que lo estrenaron a la vez que estos coches. Y ahí estuve hasta que una azafata, me vino y me dijo, “Ya está bien” me despertó del letargo en el que estuve disfrutando un buen rato y continué la visita.
Por último, cuando en los años noventa hice un interrail, gran aventura ya de cara al exterior, la finalización del viaje después de un mes recorriendo toda Europa fue impresionante la vuelta a casa entrando en Chamartín. Después de las aventuras que suponía un interrail, te hacía valorar mucho mejor la estación. Pudimos comprobar que la estación le daba cien mil vueltas a cualquier estación europea. Más moderna, más limpia, más práctica. Y además llegabas a casa.
Por tanto, lo que ha supuesto la estación de Chamartín para mí, mis recuerdos, mis aventuras, mis correrías y mis trastadas me van a dejar siempre un grato recuerdo. Esa línea setentera con esos aluminios y esas novedades que ahora, mirando para atrás, se ve de dudosa elegancia, pero entonces eran todo un avance. Siempre me quedará esa estación y ese recuerdo.
Por Fernando Solabre
http://www.laestaciondetren.netEtiquetas: cercanias, estacion de tren, estaciones, ferrocarril, relatos, renfe, trenes, viajes
A la caza de la estación
31 de octubre de 2005
Sé lo que es "perseguir" estaciones. A diferencia de lo que es perseguir trenes, muy habitual entre los aficionados al mundo ferroviario, entre los que me incluyo, es que te apostas en un sitio y es simplemente esperar a que pase el tren y verlo, fotografiarlo y disfrutar del mismo. Sólo basta que el sitio sea más o menos estratégico. Sin embargo las estaciones no pasan, hay que ir a buscarlas. La extensión geográfica por donde están dispersas, es inmensa y en ocasiones, están tan perdidas, que el tiempo que se tarda en llegar a una es incalculable. Muchas de ellas están muy alejadas del núcleo de población al que pertenecen e incluso están más cerca de otra población que de la que lleva su nombre. Y otras no tienen forma material de llegar a ellas si no es jugándote la vida al no existir ni siquiera un camino.
Cuando he salido a "cazar" estaciones, sabes que te tienes que preparar para hacer casi un maratón. Hay que prepararse para hacer muchos kilómetros que en la mayoría de los casos hay que seguir rutas que se salen de todo lo convencional aunque la carretera principal en teoría sigue la ruta de la línea. Nada más lejos de la realidad, a menudo vas a varios kilómetros de la carretera principal. Hay que armarse de intuición, porque, como decía antes, muchas veces la estación está muy alejada de la población a la que pertenece y tienes que pensar "¿en qué dirección está?"
Hay pueblos a los que llegas y cuando preguntas por la estación, cerrada hace ya bastantes años, te miran con cara de compasión, te advierten que ya no paran trenes o que ni pasan por allí. Y en algunos casos, como me pasó en Quintanar de la Orden en Ciudad Real, te dicen que la estación la derribaron, que en la actualidad hay una estación de autobuses que sustituyó a otra estación de autobuses anterior. ¡Y sigue saliendo en los mapas!
El tiempo corre mucho más rápido de lo que piensas entre estación y estación y al final tienes que hacer el camino de vuelta sin haber hecho todos los objetivos que tenías. Piensas, "Bueno una más, total son 20 kilómetros". ¡Ya! 20 kilómetros de ida, más los que hagas hasta llegar realmente a la estación y luego la vuelta.
Pero eso sí, al final llegas a casa con tus más preciados trofeos, las fotos que has hecho a las estaciones desde todos sus ángulos. Todos los detalles de las mismas, las organizas y ¡Hala! a subirlas para que se puedan ver aquí.
Por eso sé, que todos los que me estáis pasando fotos para colaborar con esta página, sobre todo los que pasan series completas de una provincia o de una zona, el esfuerzo que se realiza es bastante apreciable. Muchas horas de camino y agotadoras jornadas persiguiendo esas estaciones que en muchos casos no se dejan ver y hay que azuzarlas para que salgan.
Muchas gracias a todos.
http://www.laestaciondetren.netEtiquetas: cercanias, estacion de tren, estaciones, ferrocarril, fotografia, relatos, renfe, trenes, viajes
Inserción en La Estación de Tren
A partir de ahora, integro el blog en la página
La Estacion de Tren de cara a que la antigua sección, llamada "Experiencias" pueda tener comentarios de los lectores.
Aquí incluiré las anteriores inserciones que había entonces.
Espero que os guste y participéis.
http://www.laestaciondetren.netEtiquetas: cercanias, estacion de tren, estaciones, ferrocarril, renfe, trenes, viajes
La Fotografía Digital
Como comentaba en el primer escrito de bienvenida al blog, una de mis mayores aficiones es la fotografía y por tanto actualmente la fotografía digital.
Como considero que la fotografía digital es un gran adelanto respecto a la tradicional o analógica, constantemente investigo sobre el tema para ver las ventajas y las desventajas de esta tecnologí y por tanto poder adaptarnos para evitar diversos y desagradables problemas que nos puede caudar la rapidez con la que avanzan ciertas tecnologías respecto al uso que somos capaces de darle.
Iré publicando una serie de problemáticas que veo que surgen respecto a estas cuestiones y explicaré cómo se pueden resolver desde mi punto de vista, a ver si entre los distintos comentarios, se pudiera aunar criterios o conocer otras soluciones.
http://www.laestaciondetren.netEtiquetas: almacenamiento, fotografia, informatica
Bienvenidos al blog
Si has llegado a este nuevo blog, antes de nada, bienvenido.
Aunque llevo un tiempo manteniendo una web dedicada a estaciones de tren en
http://www.laestaciondetren.net llevaba tiempo intentando iniciar un hilo más o menos estable donde pueda hablar de varias de mis africiones.
Esas aficiones, son de los más variadas aunque en el fondo tienen un nexo de unión ya que ligo todas ellas de alguna forma dentro del poco tiempo que puedo disponer.
Todos esos hilos irán relacionados con, por supuesto, los trenes, la Historia, la fotografía, la política y otras ideas personales que en un momento dado surjan.
Más adelante enlazaré el blog a la página matriz que es la que he comentado más arriba y que estas corrientes de opinión vayan ligadas a una idea que es el poder expresar libremente lo que de repente fluya a través de los pensamientos.
Bienvenidos todos, incluso yo y participar de esta nuevo hito en el mundo de las comunicaciones.
Etiquetas: cercanias, estacion de tren, estaciones, ferrocarril, renfe, trenes, viajes