10 noviembre, 2006

La Seguridad

Con los últimos dispositivos de seguridad aplicados a los vuelos como respuesta a la exigencia del patrón, Estados Unidos, la paranoia por la seguridad está llegando a límites insospechados.

Hablar de la seguridad como prevención es como cuando la abuela rodearía de algodones al nieto porque ve peligro en todas partes. “No te subas ahí que te caerás”, “Abrígate que cogerás frío”, “No corras que tropezarás”, “No juegues con el palo que te saltarás un ojo”, “No te bañes todavía que se te cortará la digestión”. Y cuando se le pone en cuestión a la abuela su alarmismo, te contestará con “verás como le pase algo” y si realmente le pasa algo, aunque independientemente de las prevenciones ya que los niños son imprevisibles, te dirá con cara de satisfacción por tener la razón “¿Lo ves?”

Pero la obsesión con la que nos quieren atormentar últimamente cuan si fuéramos niños pequeños, es para que vivamos en un estado de alerta permanente, temerosos de que el cielo caiga sobre nuestras cabezas y sospechando continuamente del vecino. Para que los que pongamos estas medidas en duda, nos acaben diciendo el “¿Lo ves?” con la satisfacción de demostrar que tenían razón.

Pero ¿qué significan estas medidas? Y ¿cuáles son sus consecuencias?

Resulta que para aplicar estas medidas que pretenden “salvar” el mundo hay que aumentar el personal de seguridad en los aeropuertos, restringir las compras a sólo las tiendas en los aeropuertos, habilitar salas con mobiliario para las largas colas que se forman, nuevos escáneres, aparatos que detectan la pólvora en nuestro equipaje cual CSI, bolsitas, bandejas portaobjetos, contenedores para lo que no pasa el filtro, cámaras y un sin fin de artilugios que “velan” por nuestra seguridad. Estas medidas cuestan unas cantidades impresionantes ya que si lo multiplicamos por el número casi incalculable de aeropuertos que existen, el importe total se va a un buen pico. Por supuesto cantidades que pagamos todos los ciudadanos vía impuestos o pluses extras en nuestros billetes. Pero que benefician a empresas privadas de las cuales los ciudadanos no olemos nada de esos beneficios. Resulta un poco extraño o al menos sospechoso ¿no?

¿Y vamos a estar más seguros? Con estas estrictas medidas de seguridad se está diciendo a los terroristas: “Oye, que penséis lo que penséis, en los aviones no actuéis. Buscaros otros sitios menos seguros tipo trenes, metros, autobuses, campos de fútbol, etc. Pero no me fastidiéis los aviones que son muy caros” Y curiosamente los usuarios de esos sitios desprotegidos somos los ciudadanos, los que pagamos las medidas de seguridad nombradas anteriormente. En fin un tremendo lío, porque seguimos igual de desprotegidos pero pagando una seguridad muy cara.

Las medidas de seguridad más efectivas serían las de prevención, pero no antes de volar si no las de antes de que a alguien se le ocurra atacarnos. Es decir, ¿sabemos por qué quieren atacarnos? Probablemente sí, pero no se quiere reconocer porque estaríamos justificando el terrorismo. ¿Qué estamos haciendo para que quieran atacarnos de esa forma tan brutal? ¿Sería evitable? Probablemente sí pero no rentable.

Acabada la guerra fría contra el comunismo, hay que inventar otros enemigos a los que combatir. Y acabados estos, buscar otros y así siempre.

www.laestaciondetren.net

Etiquetas: , , , , , , ,

1 Comments:

At 5:12 PM, Blogger dragonfly said...

wow

esperemos que a esas criaturitas, a esos malnacidos, no se les ocurra volver a atentar contra los medios de transporte que citas en el post ... los que usamos los ciudadanos de a pie
A todos se nos vienen a la mente imágenes tremendas :(

Un saludo

 

Publicar un comentario en la entrada

Links to this post:

Crear un enlace

<< Home

blogs