Estación de Toledo

Provincia: Toledo
Código: 92102
Línea: Alta Velocidad
Compañía: Adif
Año: 1919 (2005)
Estado: Abierta

Estación de una arquitectura singular entre las edificaciones de estaciones pero con grandes rasgos característicos de la arquitectura de Toledo y sus alrededores, muy detallista y de estilo neomudéjar.

 

Datos Técnicos

Dirección: Paseo de la Rosa, s/n, 45006 Toledo
Horario: L-V: 05:45 a 21:45 Sab.,Dom. y Fest.: 06:30 a 22:30
Teléfono de información: 902240202

Coordenadas GPS
UTM:
30S x=413621 y=4413182
LAT: 39º51.816'N LON: 004º00.593W 
 
SERVICIOS
 
LÍNEAS

Parking: Sí
Taxis: Sí

Autobuses:
5, 6 y 9

Estanco, Teléfonos, Alquiler de coches, Librería

ALTA VELOCIDAD:
Madrid - Toledo

La estación de Toledo se inauguró en abril de 1919. Pero antes de esta inauguración, hubo una historia previa, ya que este edificio, tal cual lo conocemos en la actualidad, sustituía a una anterior edificación que se había proyectado por la Compañía del Ferrocarril de Castillejo a Toledo, antes de pasar a pertenecer a MZA (Madrid-Zaragoza-Alicante). Dicho edificio se inauguró en 1858 y era de un estilo totalmente funcional, a diferencia de la actual con un estilo muy característico neomudéjar.

Así, el edificio actual es muy atípico en las construcciones ferroviarias por los distintos elementos que se van a ver a continuación. Las obras de este edificio, se iniciaron en 1917 bajo órdenes del arquitecto de MZA Narciso Clavería que fue un gran impulsor del renacimiento mudéjar en España. Tras casi tres años de obras y un coste superior al millón de pesetas, se realizaron las obras donde los materiales fundamentales fueron ladrillo, piedra, cemento y hierro, que se combinaron de forma muy decorativa para conseguir el notable estilo que tiene la estación.

Está compuesta por un edificio de viajeros situado en un lateral de las vías del que sale una marquesina de hierro sostenida con delgadas columnas. El edificio de viajeros está compuesto por un pabellón central de una sola planta. A cada lado del pabellón central, tiene sendos adosados que continúan el estilo de la fachada aunque son de dos alturas. En el extremo izquierdo de la estación, sobresale una curiosa torre de reloj, muy poco habitual en estaciones y más común en iglesias de estilo mudéjar, por esa forma de minarete o de campanario con modelos similares en una zona donde abunda dicho estilo. El pabellón central, posee desde el exterior, cinco puertas de entrada al vestíbulo sujetas por arcos de herradura apuntados. Una vez dentro, nos encontramos con un vestíbulo de gran amplitud donde destaca la taquilla con un forjado espectacular y muy llamativo. Todos los ornamentos y formas interiores de la estación, fueron realizados por maestros toledanos que impregnaron su estilo artesanal concordante con los existentes en la zona. La parte inferior de las paredes del vestíbulo está revestido de mosaicos de azulejos al igual que el artesonado del techo con formas muy características obra del ceramista toledano Ángel Pedraza. Todo el trabajo de adornos de forja, como lámparas, los carteles, barandillas etc. Son obra del maestro forjador Julio Pascual.

Por tanto, el conjunto de la estación es de una gran belleza aunque en su día, dicha construcción polemizó bastante al ser un estilo que no encajaba para nada con el de las estaciones en general, en una época, ya superados los primeros albores de las construcciones ferroviarias, donde se tendía más a la sobriedad, a la funcionalidad y a un estilo más industrial. También hay que tener en cuenta el volumen de tráfico que tiene esta estación que poco a poco ha ido disminuyendo hasta la actualidad debido a la proximidad de Madrid y las comunicaciones por carretera que se han ido mejorando con la construcción de una autovía. Pero hay que tener muy en cuenta, el carácter eminentemente turístico de la ciudad de Toledo y el foco de atracción a infinidad de turistas con cortas visitas a la ciudad dentro de periplos más largos entre otros destinos de la zona que hace tener una comunicación más ágil y fluida con la capital.

Como gran evolución, el 15 de noviembre de 2005 se inauguró la línea de Alta Velocidad (AVE) entre Madrid y Toledo. De esta forma se unía Madrid en un tiempo breve, en torno a 30 minutos sin paradas intermedias, frente a una carretera con gran volumen de tráfico generalmente atascada en las horas punta. Así se mejoraban los accesos a la ciudad de Toledo y la comunicación con Madrid ahorrando tiempo considerable y facilitando el acceso, tanto al turismo, como a los habitantes de la capital de provincia que pueden convertir la ciudad en una ciudad dormitorio con la comodidad que supone salir de una gran urbe como Madrid. Pero la línea de Alta Velocidad, también crea otros inconvenientes, que pueden afectar a ciertos sectores al suprimir la antigua línea de regionales por la vía convencional. Ya que de esta forma, queda muy bien comunicado Madrid con Toledo, pero deja aisladas a otras poblaciones intermedias, además de forzar, que todas las comunicaciones de Toledo con el resto de destinos, pasen forzosamente por Madrid.

A la inauguración de esta línea asistieron el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda; la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez; el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el ministro de Defensa, José Bono la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre y el alcalde de Toledo José Manuel Molina además de numerosos periodistas. De esta forma se convertía en la tercera línea de Alta Velocidad en España después de la de Madrid-Sevilla y la de Madrid-Zaragoza-Lleida.

 

Sobre la ciudad de Toledo

Pasearse por Toledo es como viajar en la máquina del tiempo. Pues su especialidad no radica sólo en la serie tan espléndida de monumentos de todas las épocas que contiene, sino en que toda la ciudad es un monumento en sí misma, y así ha sido oficialmente reconocida al declararla en todo su conjunto "Monumento Nacional".

Tan viva es esta presencia histórica, que le aconsejamos recorrerla cronológicamente, (a pie, como en la ciudad no existen barrios separados). Nunca antes habrá recibido tal lección sobre la historia española, al ser Toledo la ciudad que ofrece el resumen más completo y sugestivo de la misma.

En la Época Romana

El primero que cita "Toletum" en sus textos fue Tito Livio , describiéndola como una pequeña aglomeración fortificada . Pero ya bajo dominación romana estuvo bien reconocido su valor estratégico y de esta época podemos visitar su Circo Romano , su Acueducto y numerosos restos romanos, como las monedas que en la ciudad se acuñaron.

En la Época Visigótica

Los reyes godos instalan su corte aquí a mediados del siglo VI, llegando a ser la capital de España, recibe el título de "Ciudad Real", convirtiéndose en un brillante centro artístico de orfebres y decoradores. De esta época data el castillo medieval de San Servando .

En la Época Musulmana

La llamada Tolaitola , se convierte en el más importante centro musulmán al Norte de España. Los restos más remarcables de esta época son:

La Mezquita del Cristo de la Luz , del s. X, aún intacta. Sobre cuatro columnas visigóticas reposan nueve cúpulas de las más diversas estructuras, todas ellas inspiradas en la Mezquita de Córdoba .

La Vieja Puerta de la Bisagra , construida entre los siglos XII y XIII, es la única que queda de la antigua muralla árabe.

Los cristianos que vivían en territorio musulmán ( mozárabes ) tuvieron sus iglesias abiertas, de esta época datan la iglesia de San Sebastián y la de Santa Eulalia , aunque fueron reconstruidas posteriormente, se pueden apreciar las huellas de esta época.

En la Época de la Reconquista

En 1085 Alfonso VI reconquista Toledo y la hace capital de su reino. Comienza así una nueva etapa de esplendor y enriquecimiento que llegaría a su apogeo a finales del s. XV y principios del XVI. De esta etapa data la Escuela de Traductores de Toledo , la que sirvió para conjugar el saber clásico y oriental, exportándolos hacia occidente. Este fue quizás el centro más importante de convivencia pacífica entre judíos, árabes y cristianos.

Los musulmanes que se quedaron tras la reconquista en tierras cristianas crearon un estilo específico muy interesante; el mudéjar , en el que las bases de carácter cristiano medieval se verían en gran manera influenciadas por aspectos y soluciones decorativas de carácter musulmán. Es precisamente en Toledo donde se encuentran numerosas muestras arquitectónicas de este estilo. Las más importantes huellas las podremos apreciar en las iglesias del Cristo de la Vega , la de San Vicente , San Miguel o la de Santiago del Arrabal , bella muestra del arte mudéjar toledano del s. XIII. Otras asimismo ofrecen atractivos adicionales, como la de San Román , erigida en 1221, que alberga un pequeño museo de arte visigótico, o Santo Tomé , que a parte de su hermosa torre mudéjar, nos ofrece la oportunidad de apreciar uno de los más importantes cuadros del Greco , El Entierro del Conde de Orgaz .

También en estilo mudéjar se conservan dos bellísimas sinagogas de las numerosas que se construyeron en la ciudad; la Sinagoga de Santa Maria la Blanca , que constituye un ejemplo arquitectónico interesantísimo y proporcionado, de gran inspiración almohade con sus bellas arcadas sobre los originales capiteles. La Sinagoga de El Tránsito , construida por el tesorero de Pedro I de Castilla, Samuel Ha Leví , presenta una estructura mudéjar de excepcional simpleza. Tras la expulsión de los judíos fue constituida en templo cristiano por la Orden de Alcántara , quienes afortunadamente respetaron los caracteres hebreos que aún pueden apreciarse en su cornisa alta.

De estilo gótico es imprescindible admirar la Catedral , cuya construcción comenzó en 1226, y después de dos siglos, en 1492, año del descubrimiento de América, fue terminada en su estructura fundamental. Aquí serían posteriormente proclamados sucesores al trono Juana la Loca y Felipe el Hermoso .

La robustez de sus líneas, sus elementos decorativos mudéjares, su estructura cúbica, la excepcional distribución de su planta, la hacen la más original de todas las que fueron construidas en la época gótica.

Sobre su esbelta torre se divisa una bellísima panorámica. Su sacristía alberga una auténtica pinacoteca donde se encuentran pinturas del Greco , Goya y Van Dyck entre otros. En la Sala del Tesoro se expone una impresionante Custodia, con 2,50 m . de altura y 200 Kg . de peso, elaborada por Juan de Arfe en el s. XVI en plata dorada.

De estilo gótico es también el impresionante Puente de San Martín , una de las obras arquitectónicas más características de Toledo, que se eleva esbelto sobre el río Tajo, con una torre a cada extremo.

A partir del siglo XV

En el s. XV los Reyes Católicos eligen a la capital, Toledo, como sede para su último reposo, construyendo para ello la Iglesia de San Juan de los Reyes , y el Monasterio , de estilo gótico isabelino, enriquecido con elementos mudéjares. En él destaca su claustro, de una excepcional belleza.

En 1560, bajo el reinado de Felipe II , la ciudad deja de ser la capital política del reino para pasar la capitalidad a Madrid, pero continua siendo capital eclesiástica, pues no en vano Toledo fue sede de 18 concilios.

El antiguo Hospital de Santa Cruz es tal vez el primer edificio renacentista, fundado por D. Pedro González de Mendoza, fallecido después de la conquista de Granada, en 1493. El edificio, que no vio construido, es de finales del s. XV y principios del XVI. Supone una verdadera joya artística heredera de este período. Destacan en él su fachada plateresca, el patio y la escalera, obra de Covarrubias , y sus artesonados mudéjares y renacentistas. Hoy día, convertido en museo, comprende secciones de Bellas Artes, Arqueología y Artes decorativas.

Tras el Renacimiento aún se construyen obras de gran importancia, como Santo Domingo el Antiguo , la Puerta Nueva de la Bisagra y San José .

De estilo Barroco son La Iglesia de San Juan de los Jesuitas , y cómo no, el mayor legado de esta época; las obras del Greco , en comunión perfecta con la ciudad en que habitó. Sus cuadros se podrán admirar en numerosos edificios, algunos de los cuales ya hemos citado, y en la casa que fue su vivienda; la Casa y Museo del Greco .

Por fin, tras El Arco de la Sangre , donde estaba la posada que Cervantes citara en el Quijote , (otro insigne caballero toledano) llegamos al Alcázar , símbolo de Toledo, que pone punto final a esta historia, dominando la "Villa imperial" . A lo lejos, se divisa el castillo medieval de San Servando , encerrando así a Toledo en un circulo histórico del que parece no salir.

Fuentes:

"Estaciones de Ferrocarril" de Gonzalo Garcival, "MZA, Historia de sus estaciones" de Mercedes López García, Renfe, http://www.red2000.com/spain/1index.html y Propias

Actualización:

Junio 2007